La sostenibilidad de muchos sectores depende de la capacidad de adaptación a los nuevos entornos y, por ende, de la capacidad de transformación. Esta necesidad de cambio es acuciante y la mayoría de las veces requiere adoptar puntos de vista y enfoques totalmente diferentes a los tradicionales. Es fácil encontrar ejemplos. Sólo hay que analizar la propia actualidad para poder observar casos como el del sector del taxi, que ve en las VTC a un enemigo cuando su adversario no es otro que el cambio de costumbres de sus propios usuarios.

La prensa, la música, la banca, la automoción o la sanidad, entre otros muchos sectores, abordan el cambio de manera imperativa. La protesta no es una solución sino una pérdida de tiempo. ¿Qué hará el sector del Taxi cuando se implante de manera progresiva el uso de coches autónomos?

La vía para afrontar este tipo de amenazas está alineada con la creatividad, la tecnología y la innovación, tres conceptos que transitan por el mismo camino y se refuerzan para lograr alcanzar la excelencia si se conjugan de manera acertada.

La innovación puede surgir de la propia necesidad de transformación o bien del afán por la diferenciación y el crecimiento en la búsqueda de lo genuino para aportar un valor inequívoco y en ocasiones único. Iniciativas que en el mejor de los casos suponen la creación de nuevos productos y servicios que acaban generando nuevas necesidades en el mercado.

La innovación en el ámbito gastronómico

En España contamos con muchos ejemplos en todos los ámbitos, pero quizá uno fácilmente reconocible sea el gastronómico. Ferrán Adriá y su equipo de cocineros e investigadores alcanzaron con el Bulli la máxima expresión de la creatividad y la innovación en la cocina global gracias a la aplicación de técnicas que hasta entonces prácticamente no se habían explorado, y lo hicieron con el apoyo de investigadores de la Universidad de Barcelona. El equipo del Bulli no sólo transformó la cocina sino que creó un nuevo concepto.

Uno de sus herederos más representativos tanto por la inquietud creativa como por la capacidad innovadora es probablemente el equipo del restaurante Aponiente, el establecimiento con tres estrellas Michelín que lidera el chef Ángel León en el Puerto de Santa María.

León, al igual que hizo Adriá en su momento, trabaja mano a mano, desde sus inicios, con investigadores de la Universidad de Cádiz para desarrollar nuevos productos que eleven su oferta gastronómica. Precisamente en el último Madrid Fusión, Ángel León ha presentado un líquido que él mismo denomina “sal viva” que al verterlo sobre el pescado o el marisco se solidifica y adquiere una temperatura de 135 grados que cuece la carne de manera instantánea y controlada. Pura alquimia.

La creatividad, la innovación y la tecnología son la solución cuando el empresario las aborda con actitud constructiva. La actitud es fundamental en el proceso. Comentaba recientemente Phil Jim en una ponencia en The Place, el espacio de inspiración de The Valley, que “los grandes cambios vienen acompañados de grandes crisis de confianza”, y lo cierto es que a pesar de la incertidumbre, cada vez hay más iniciativas como la de Ángel León, que apuestan por una actitud asertiva frente al cambio. Frente a ésta, la ofuscación tan solo conduce a la parálisis.

La capacidad de innovación ya no es sólo un habilidad más del empresario, es una cuestión de supervivencia que requiere en muchos casos el apoyo de expertos que faciliten visiones alternativas y hojas de ruta para reconducir y salvar muchos de los proyectos empresariales a los que la inacción podrían llevar tarde o temprano a la desaparición.

José Suárez de Lezo

En torno a la creatividad y la innovación hablará Alberto Levy el próximo viernes 15 en The Place. Si quieres profundizar en las técnicas para potenciar la creatividad y la innovación en todos los órdenes de la vida y conocer sus resultados, en The Valley estamos esperándote para compartir juntos el próximo Ágora con Alberto Levy

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