Las máquinas recogen datos de manera automática, los almacenan, los procesan, los interpretan, aprenden de ellos y, tras el aprendizaje, son capaces de anticiparse a acciones o comportamientos futuros y ofrecer soluciones flexibles a la resolución de problemas cada vez más complejos. Así funciona a grandes rasgos la inteligencia artificial (IA), un concepto cada vez más asentado no sólo en el ámbito de las ideas y la tecnología sino en nuestras propias vidas.

A pesar de encontrarnos todavía en una fase muy inicial en el desarrollo de la IA, ya estamos rodeados de sensores y de máquinas inteligentes. Desde los asistentes de voz presentes en los dispositivos móviles o los altavoces inteligentes, hasta las aplicaciones que copan este tipo de dispositivos y que buscan facilitar la vida a los usuarios.

Entender las máquinas es una necesidad

Evidentemente, detrás de cada algoritmo y de cada código hay siempre un interés. Y el principal, al menos hoy en día, es categorizar y segmentar a los individuos hasta el mínimo detalle para anticiparse a sus propios deseos y motivaciones. El valor de esta información es incalculable para cualquier empresa, aunque también deberá saber aprovecharla.

Entender el funcionamiento de las máquinas es, más que un reto, una necesidad. Las nuevas generaciones deberán comprender el funcionamiento del lenguaje computacional y su capacidad. Conocer el funcionamiento y discernir las causas y objetivos de la tecnología será crucial para entender el mundo que nos rodea.

La programación es la nueva alfabetización

Hace ya cinco años, Neelie Kroes, entonces vicepresidenta de la Unión Europea y comisaria de la Agenda Digital, ponía el acento en que “la programación es la nueva alfabetización”. La frase escondía aparentemente una declaración de intenciones. El discurso se planteaba en el contexto de la presentación de Code.org, una plataforma orientada al aprendizaje de los más jóvenes en el lenguaje de las máquinas bajo el eslogan All you need is Code.

Las instituciones, sin embargo, no han apostado aún por implementar el aprendizaje de los nuevos códigos en la estructura del sistema educativo. Los expertos son los primeros en reclamarla.

La formación en la inteligencia artificial en el punto de mira

En una ponencia en The Place, el espacio de innovación e inspiración de The Valley, Concha Monje, investigadora experta en Robótica de la Universidad Carlos III de Madrid apuntaba que “pensamos en el futuro tecnológico como algo prácticamente ajeno” pero está a la vuelta de la esquina y subrayaba el “gran reto” de la sociedad ante esta tesitura: “formar a las personas que van a hacer uso de estas tecnologías. Si no, vamos a ser analfabetos”.

Concha Monje sostiene que “el lenguaje computacional es clave para entender los avances y el lenguaje de las máquinas. No se trata de aprender a programar robots. El lenguaje computacional aporta criterio, sentido crítico, y además se puede aprender jugando”.

En esta línea, el próximo 29 de mayo, The Valley ha programado en The Place una jornada Explore titulada “Inteligencia Artificial y Machine Learning para padres e hijos”, que contará con la presencia de Raúl Arrabales, experto en la materia que, en la misma línea que Monje, profundizará en el impacto social de esta tecnología en la necesidad de promover y fomentar la educación temprana para evitar el “analfabetismo”.

La inteligencia artificial puede hacer mucho por la educación en general pero quizá deberíamos plantearnos la pregunta a la inversa. Qué puede hacer la educación para hacer más cercana y comprensible a las nuevas generaciones la tecnología que nos rodeará en los próximos años.

Autor: José Suárez de Lezo, periodista

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