“The best way to predict your future is to create it”, eso debió de pensar Google cuando lanzó el predictor de texto o redacción inteligente, pero, ¿quién decide ahora qué escribes en tus mails? ¿Escribes lo que quieres o te dejas llevar por el predictor de Gmail? ¿Cómo el predictor de palabras de Gmail está condicionando la forma en la que nos comunicamos por este canal?

Creando futuro: 5 nuevos comportamientos al comunicarnos por mail (Gmail)

  • Redacción genérica: la redacción inteligente de Google está disponible en inglés, español, francés, italiano y portugués y serán los ciudadanos de estos países los que puedan completar sus mails sin necesidad de escribir todo aquello que quieren transmitir y podrán ayudarse de las sugerencias de Gmail. Cuando escribimos un mail, las sugerencias que nos hace Google –quien aunque conozca mucho de nosotros nunca estará en nuestras cabezas- siempre serán más genéricas que lo que a priori podíamos haber escrito nosotros mismos. Es decir, podemos tender a una comunicación escrita más genérica dando lugar a un mayor número de equívocos por la falta de precisión en el lenguaje.
  • Aumento de malos entendidos o información imprecisa. Según la propia herramienta, no ha sido diseñada para proporcionar respuestas, por lo que es posible que no siempre prediga información objetivamente correcta. Esta sería una consecuencia del nuevo comportamiento de aceptar las recomendaciones de Google sin pensar realmente si lo que queríamos transmitir era esa información. En un momento en el que el mundo cambia a la velocidad de un bite y los mails se nos acumulan diariamente en nuestra bandeja de entrada, parece lógico pensar que acabaremos cediendo a esa comodidad de teclear ️ y aceptar así un gran número de recomendaciones de Gmail en vez de pensar si ésa era la palabra más adecuada para conseguir aquello que persigamos con esa comunicación.  Aunque las sugerencias son personalizadas y se intentan adaptar a la forma en la que normalmente escribimos, hay palabras genéricas: “plan”, “proyecto”, “tema”, que sustituirán poco a poco explicaciones más precisas y concretas sobre el contenido de ese plan que estamos diseñando, ese proyecto que estamos llevando a cabo o ese tema que queremos tratar.

 

  • Vocabulario más escueto: parafraseando al mítico lema, “escribir es como besar, quien no lo hace con frecuencia se le nota en el resultado”. Podría ocurrir en Gmail algo que tímidamente está ocurriendo ya en los adolescentes españoles: construir frases por Whatsapp solamente con las recomendaciones de palabras que te ofrece la herramienta, reduciendo por tanto el vocabulario utilizado en cada conversación. Podríamos estar construyendo mensajes en base a lo que nos propone una hoja perdiendo de vista el bosque que podríamos obtener si siguiésemos leyendo hojas.

 

  • Soporte constante: esta herramienta está basada en el aprendizaje automático, es decir, aprende a medida que escribes más emails. Según la propia plataforma, los modelos de comprensión del lenguaje pueden reflejar sesgos cognitivos humanos debido a que usan miles de millones de frases y oraciones comunes para aprender sobre el mundo automáticamente. Acostumbrarse a un soporte constante es sencillo, pero, ¿qué ocurrirá cuando nos tengamos que volver a tirar a la piscina sin el flotador asistido?
  • Falta de emoción, una comunicación escrita más fría: la generalidad en las palabras que utilizamos y que comentaba antes nos puede llevar a hacer más frágiles las relaciones que construimos a través de la comunicación escrita, ya que al hablar de una forma más etérea somos menos precisos con lo que queremos transmitir, menos cercanos y con menos probabilidades de hacer match entre emisor y receptor.

Ser consciente de la importancia de las palabras que utilizamos en cualquier situación comunicativa (escrita y oral), nos ayudará a ser dueños de nuestros mensajes –tanto de los que queremos transmitir como de lo que nuestro receptor percibe-.

Autora: Rocío Martín, experta en comunicación efectiva con nuevas tecnologías (#Neotelling), autora de 2 libros y Product Manager en The Valley.

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