En el contexto de transformación digital que estamos viviendo, a la palabra “transformación” habría que quitarle el apellido “digital”. Transformación es diferente a digitalización y digital no es sólo sinónimo de tecnológico. Transformación. Tal cual. Se trata de abrazar la tecnología y también de adoptar una nueva forma de “ser y hacer”. Por tanto, las personas somos quienes también debemos transformarnos para que la organización se transforme.

En este sentido, los profesionales y las empresas tenemos una co-responsabilidad: los profesionales de adoptar esta nueva forma de ser y hacer, ocupándose de informarse, formarse y digitalizarse; y la empresa de incorporar nuevos modelos organizativos, culturales y de liderazgo e invertir en la formación de las personas para crear un entorno que facilite la agilidad, el trasvase de conocimiento y la innovación.

Es el momento de la formación dual

Necesitamos entender bien qué está pasando, lo que nos viene y cómo nos afecta, hablar el lenguaje digital y conocer cómo aplicar y usar las nuevas tecnologías. Y también se hace necesario incorporar un nuevo “mindset” y desarrollar ciertas competencias.

Esta transformación es una evolución, mejorar y avanzar, que es diferente a cambio. No es pasar de ser A a ser B como persona y profesional, sino que se trata de aprender a aprender a evolucionar constantemente para adaptarnos con rapidez a los cambios e imprevistos que van surgiendo.

Es decir, se hace necesario convertirnos en “profesionales líquidos”*, aquellos que evolucionan de forma continua gracias a su capacidad de aprendizaje de por vida. Es ser versátil y adaptable. Sacar cada vez la versión mejorada de uno mismo desde lo que ya eres.

¿Profesional del futuro o del presente?

Ya estamos creando el futuro desde el presente con empresas y profesionales cada vez más adaptables. Empresas ágiles, comunicadoras e innovadoras, que ponen a las personas en el centro; y profesionales intraemprendedores y conscientes de sí mismos, que:

  • Tienen un enfoque humanista.
  • Con capacidad de reflexión y gestión de la incertidumbre.
  • Comparten conocimientos, conectan e involucran a todos.
  • Crean ecosistemas que propician la innovación.
  • Son curiosos, con espíritu de mejora y tienen capacidad de aprendizaje.
  • Son inteligentes emocionalmente.

¿Cómo ser el nuevo profesional que demanda el entorno?

Como punto de partida se necesita una actitud humilde y optimista para reconocer que no lo sabemos todo y ver la transformación como una oportunidad de mejora.

Se hace también imprescindible tener una mentalidad abierta para poder ver que existen otras maneras, opciones y prismas, salirse de la norma y estar dispuesto a desaprender para reaprender.

Conocerte mejor para poder ver tu punto de partida, ser consciente de uno mismo es la clave, establecer objetivos y el camino a seguir, a través del aprendizaje y desarrollo de competencias para llegar a ser el profesional que demanda el entorno.

Es un proceso dinámico y a largo plazo. No existe la fórmula mágica para la transformación, cada persona y organización es un mundo y lo que aplica a uno no tiene por qué servirle a otro.

La teoría sin la práctica no sirve. Hay que tener estrategia y foco. Practicar, practicar y practicar, equivocándose mil veces si hace falta.

Eso es el aprendizaje, es como una espiral, hay que probar y cometer errores, vivirlo por ti mismo para así poder integrarlo e ir a por lo siguiente.

¿Cómo, si no, vamos a poder inspirar a otros?

* El sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman, padre de la modernidad líquida y Premio Príncipe de Asturias 2010, hablaba de organizaciones líquidas dentro de una sociedad líquida.

Autor: Blanca Martorell, cofundadora BeAgency e Inés Surís, fundadora Be at Your Best.

Te invitamos a profundizar más en esta temática en el evento de El profesional del futuro: ¿Cómo es y cómo promoverlo en tu empresa? en The Valley Barcelona el próximo miércoles 5.

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