Según el Informe Infoempleo 2017 de ADECCO, el 58,7% de las empresas declara tener dificultades para encontrar candidatos. El 21,9% se enfrenta a un problema de fidelización del mismo. Además, sólo el 13% de la población mundial está muy comprometida y satisfecha con su puesto de trabajo. En España el 47% de los empleados se sienten desmotivados según el estudio de la multinacional Steelcase 2016.

Hoy, además, podemos añadir la preocupación por los cambios en el modo en que operamos, en los modelos de negocio, en las formas de trabajar y de relacionarnos en el lugar de trabajo. Todo ello impacta en el bienestar de las personas y están demostrándose efectos nocivos de los entornos de trabajo.

Los momentos de cambio personales o profesionales pueden generar soledad, depresión, burn-out, estrés y ansiedad. Estas causas provocan el 70% del absentismo laboral según informes de la OMS y la OIT de 2017. 

¿Cuál es la razón de que pase esto?

La razón es en buena parte, porque seguimos dividiendo los mundos de la salud y los resultados de negocio. Nos parece que son dos aspectos contrapuestos, confrontados incluso. Se da por asumido que muchos de los factores de riesgo para la salud se multiplican en los contextos de trabajo. ¿En qué nos basamos? Muchos de los ratios sobre la seguridad y la salud, y no sólo física, en el puesto de trabajo siguen empeorando año tras año y comprometiendo los beneficios.

¿Qué podemos hacer?

Lo primero es asumir que como líderes tenemos un reto. Porque necesitamos crear una nueva cultura que genere compromiso y acción sostenible, y para ello, se requiere trascender el propio condicionamiento, ya que, durante mucho tiempo, los mundos de los negocios y de la salud se han visto y se perciben enfrentados.

¿Qué se plantean muchos CEO, Comités directivos y Directores de Personas hoy?

Muchas empresas se han dado ya cuenta que atender al bienestar es un elemento estratégicamente clave si quieren atraer talento, generar valor compartido y diferenciarse por el tipo de relación que despliegan con los empleados y con la sociedad.

Si queremos preparar el futuro y ser sostenibles en todos los órdenes, necesitamos ya hoy crear un nuevo entorno y convertir los lugares de trabajo en espacios liderados por personas que están a su vez empoderadas por la tecnología y con ganas de desaprender “lo viejo” para desbloquear todas sus competencias y capacidades.

¿Cómo se relacionan motivación, compromiso (engagement) y talento con el bienestar en el puesto de trabajo?

En este contexto de digitalización, algunas empresas están explorando estrategias innovadoras que van más allá de maximizar el beneficio a corto plazo y se plantean cómo promover una “cultura de salud” que disemine por toda la organización, integre y fomente el bienestar dentro y fuera de la empresa, de modo que alcance y sea percibido por los clientes también. Confían y cuidan a las personas, de sus emociones y mas allá, convencidos de lo que hacen y de su impacto en los resultados de negocio.

Por eso ya son muchas las empresas que se esfuerzan en entrenar un nuevo liderazgo poniendo especial énfasis en el acompañamiento para:

  • Ser competitivas
  • Ganar excelencia
  • Aprender en y de entornos VUCA
  • Y siempre: ganando salud y bienestar

¿Cómo es posible ganar “wellbeing” en plena transformación digital?

Hay algunos puntos principales que todos los CEO-DG y Directores de Personas deben considerar al decidir sobre si un plan de bienestar realmente valdrá la pena:

  • ¿Reducirá las bajas por enfermedad?
  • ¿Mejorará el rendimiento y la productividad?
  • ¿Aumentará el compromiso y la satisfacción de los empleados?

Veamos algunos datos:

En cuanto a reducción de costes y logro de beneficios:

  • Un meta-análisis de Chapmaninstitute.com de 42 estudios de bienestar corporativo encontró una reducción del 25% en el absentismo y la baja por enfermedad, lo que tuvo un impacto directo en los resultados finales de los empleadores. 
  • Según el informe de Towers Watson y National Business Group on Health, 2017, las compañías con programas de bienestar “altamente efectivos” han mostrado ahorros anuales de más de $ 1,600 por empleado.

¿Qué marca la diferencia entonces? Enfocarse en transformar y renovar a las personas, promueve que ellos se enfoquen en transformar la organización

Acertar con el tipo de programa, importa mucho. La clave para impulsar mayores beneficios es ver estos programas de bienestar de manera integral y trabajar desde lo multidimensional.

¿Quién tiene que liderar este movimiento en la empresa?

El informe también cita que el mayor obstáculo para una empresa es el compromiso de los empleados con su propia salud. Especialmente cuando no están aquejados por una enfermedad de forma directa.

Por ello, ante todo, son los líderes de la compañía quienes necesitan inspirar confianza, conocer a sus empleados, saber qué les motiva y participar activamente apoyando los objetivos de salud y productividad de modo conjunto. ¿Cómo sino va a poder ganar confianza, competitividad, excelencia y pasión a pesar de la adversidad e incertidumbre?

Al igual que en la transformación digital, y más en entornos VUCA, es el Comité de Dirección quien ha de ser el “driver” y “owner” del bienestar en la compañía.

El próximo 8 de mayo seguiremos indagando sobre este tema en el Workshop Employee wellbeing y engagement en la era digital en The Valley Barcelona. The Valley y WHI-Institute se unen para abrir un espacio experiencial de reflexión y aprendizaje al que invitan a directivos del área de Personas, Directivos Generales y CEO para descubrir cómo romper barreras que potencien el engagement y el employee wellbeing en las organizaciones que se encuentran en procesos de transformación digital.

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