LegalTech: cómo la tecnología y la inteligencia artificial están transformando el sector legal

Data & AI
18/09/26
The Valley
LegalTech

El pasado 16 de septiembre, Alejandro Touriño impartió en The Valley una masterclass dedicada a analizar cómo la tecnología, la inteligencia artificial y los nuevos modelos operativos están transformando el sector legal.

Durante la sesión, Touriño abordó algunos de los principales retos a los que se enfrentan actualmente los despachos y las asesorías jurídicas: la incorporación de herramientas de inteligencia artificial, la automatización de procesos, la gestión basada en datos, la protección de la información confidencial y la aparición de nuevos perfiles profesionales vinculados a LegalTech y Legal Operations.

La masterclass partió de una idea central: el valor del abogado ya no reside únicamente en conocer o localizar información jurídica. En un contexto en el que profesionales y clientes pueden acceder rápidamente a legislación, jurisprudencia y herramientas de inteligencia artificial, la verdadera diferencia está en el criterio, la agilidad, la visión estratégica y la capacidad para combinar conocimiento jurídico y tecnología.

La inteligencia artificial no debe entenderse necesariamente como un sustituto del abogado. Bien utilizada, puede convertirse en una herramienta que amplíe sus capacidades, le ayude a revisar documentos desde diferentes perspectivas, detectar riesgos, estructurar grandes volúmenes de información y dedicar más tiempo a las tareas en las que el juicio profesional aporta un mayor valor.

La sesión también puso de manifiesto que la transformación del sector legal no consiste simplemente en incorporar nuevas herramientas. Para que la tecnología genere un impacto real, debe ir acompañada de procesos, formación, gobernanza, métricas y una adecuada gestión del cambio.

A partir de las principales reflexiones compartidas durante la masterclass, analizamos qué es LegalTech, cómo se relaciona con Legal Operations y qué papel desempeña la inteligencia artificial en el nuevo modelo de prestación de servicios jurídicos.

¿Qué es LegalTech?

El término LegalTech combina las palabras legal y technology y hace referencia a la aplicación de soluciones tecnológicas para mejorar, automatizar o transformar la prestación de servicios jurídicos.

LegalTech no consiste únicamente en digitalizar documentos o incorporar una herramienta a un despacho. Implica analizar cómo se realiza el trabajo jurídico, identificar tareas repetitivas o procesos ineficientes y aplicar la tecnología adecuada para mejorar la productividad, la calidad del servicio y la experiencia del cliente.

Dentro del ecosistema LegalTech podemos encontrar soluciones como:

  • Plataformas de gestión de expedientes.
  • Herramientas de automatización documental.
  • Sistemas de gestión del ciclo de vida de los contratos.
  • Soluciones de firma electrónica.
  • Plataformas de búsqueda y análisis jurídico.
  • Herramientas de colaboración entre equipos.
  • Sistemas de gestión de riesgos y cumplimiento normativo.
  • Aplicaciones de inteligencia artificial para revisar, clasificar o resumir documentos.

El verdadero potencial de LegalTech aparece cuando la tecnología no se utiliza de forma aislada, sino como parte de una estrategia para rediseñar y mejorar la manera de prestar servicios jurídicos.

LegalTech y Legal Operations: dos conceptos complementarios

Uno de los aspectos abordados durante la sesión fue la relación entre LegalTech y Legal Operations. Aunque ambos conceptos están estrechamente vinculados, no significan exactamente lo mismo.

LegalTech se centra en la aplicación de la tecnología al sector jurídico. Legal Operations, también conocido como Legal Ops, engloba todas aquellas actividades relacionadas con la gestión de una asesoría jurídica o un departamento legal que no consisten estrictamente en interpretar o aplicar el Derecho.

Legal Operations incluye ámbitos como:

  • La planificación estratégica del área legal.
  • El diseño y la mejora de procesos.
  • La gestión de proveedores y despachos externos.
  • El control presupuestario.
  • La definición de indicadores de rendimiento.
  • La gestión del conocimiento.
  • La implantación de tecnología.
  • La coordinación de equipos y proyectos.
  • La gestión del cambio.

En este sentido, LegalTech proporciona las herramientas, mientras que Legal Operations ayuda a construir el modelo operativo necesario para utilizarlas correctamente.

La combinación de ambos ámbitos permite que los departamentos legales dejen de funcionar exclusivamente como unidades reactivas y avancen hacia una posición más estratégica, eficiente, medible y conectada con las necesidades del negocio.

Antes de incorporar tecnología, hay que identificar el problema

Otra de las principales conclusiones de la masterclass fue que los proyectos de transformación jurídica no deberían comenzar seleccionando una herramienta.

La primera pregunta no debe ser “¿qué solución de inteligencia artificial debemos implantar?”, sino “¿qué problema queremos resolver?”.

Un proyecto LegalTech debería comenzar con un diagnóstico que permita determinar:

  1. Cómo se realiza actualmente el trabajo.
  2. Qué tareas consumen más tiempo.
  3. En qué puntos se producen errores o retrasos.
  4. Qué información necesita el equipo.
  5. Cómo se almacena y estructura la documentación.
  6. Qué riesgos deben controlarse.
  7. Qué resultado se espera obtener.

Una organización puede querer utilizar inteligencia artificial para consultar su conocimiento interno, pero descubrir que su documentación está dispersa, duplicada o mal clasificada. En ese caso, el problema principal no es la falta de IA, sino la ausencia de una estrategia de gestión documental.

Por tanto, la secuencia adecuada debería ser: diagnóstico, problema, proceso, tecnología y escalado.

De la intuición a una gestión jurídica basada en datos

La transformación de la función legal también implica revisar la manera en que se toman las decisiones.

Tradicionalmente, muchas decisiones dentro de las asesorías jurídicas se han basado en la experiencia y la intuición de sus responsables. Estos factores siguen siendo fundamentales, pero pueden complementarse con procesos, datos e indicadores de rendimiento.

Una estrategia de Legal Operations permite responder con mayor precisión a preguntas como:

  • ¿Qué asuntos debe gestionar internamente el equipo jurídico?
  • ¿Qué trabajos conviene externalizar?
  • ¿Qué proveedor ofrece mejores resultados?
  • ¿Cuánto tiempo se dedica a cada tipo de asunto?
  • ¿Cuáles son los principales motivos de consulta?
  • ¿Dónde existen oportunidades de automatización?
  • ¿Cómo contribuye el área legal al negocio?

La utilización de KPI jurídicos permite evaluar costes, tiempos de respuesta, volumen de asuntos, rendimiento de proveedores y cumplimiento de los acuerdos de servicio.

El objetivo no es reducir el trabajo jurídico a una serie de métricas, sino disponer de información que permita tomar mejores decisiones y demostrar el valor aportado por el departamento legal.

La inteligencia artificial como aliada del abogado

La inteligencia artificial ha acelerado el desarrollo de LegalTech. Las herramientas generativas pueden ayudar a resumir documentación, preparar borradores, comparar cláusulas, clasificar información o detectar posibles riesgos.

Entre sus aplicaciones en el trabajo jurídico se encuentran:

  • Revisar contratos desde diferentes perspectivas.
  • Detectar incoherencias o cláusulas potencialmente conflictivas.
  • Extraer información de grandes volúmenes documentales.
  • Crear primeras versiones de documentos.
  • Preparar cronologías de hechos.
  • Organizar el conocimiento interno de una firma.
  • Generar resúmenes para diferentes audiencias.
  • Identificar cuestiones que requieren una revisión profesional.

Sin embargo, estas posibilidades no significan que la inteligencia artificial pueda sustituir automáticamente el criterio de un abogado.

El profesional debe verificar las fuentes, comprobar la vigencia de la información, analizar el contexto y revisar el resultado generado. En el ámbito jurídico, una respuesta aparentemente convincente puede ser incorrecta, incompleta o no aplicable al caso concreto.

La IA puede convertirse en un auténtico “superpoder” para el abogado, pero su utilidad depende de la capacidad del profesional para formular las instrucciones adecuadas, supervisar los resultados y tomar la decisión final.

El nuevo valor del abogado en la era de la IA

El acceso a la información jurídica se ha democratizado. Abogados, empresas y clientes pueden consultar legislación, jurisprudencia, bases documentales y herramientas de inteligencia artificial en cuestión de segundos.

En este contexto, memorizar grandes cantidades de información ya no representa la principal ventaja competitiva. El valor diferencial se encuentra en capacidades como:

  • Interpretar correctamente la información.
  • Entender el contexto empresarial.
  • Identificar y priorizar riesgos.
  • Diseñar estrategias jurídicas.
  • Comunicar cuestiones complejas con claridad.
  • Negociar y gestionar conflictos.
  • Tomar decisiones con información incompleta.
  • Utilizar la tecnología de forma responsable.
  • Mantener una relación de confianza con el cliente.

La tecnología no elimina la importancia del conocimiento jurídico. Al contrario, aumenta la necesidad de contar con profesionales capaces de combinar Derecho, tecnología, negocio, operaciones y gestión del cambio.

El abogado tecnológico debe seguir siendo, ante todo, abogado. La tecnología tiene que reforzar la calidad del asesoramiento, no sustituir la formación, la ética, la responsabilidad o el criterio profesional.

Del uso individual de la IA a una estrategia corporativa

Que varias personas de una organización utilicen inteligencia artificial no significa que exista una estrategia corporativa de IA.

Cuando cada profesional emplea diferentes aplicaciones, criterios e instrucciones, pueden aparecer problemas como:

  • Resultados inconsistentes.
  • Utilización de herramientas no autorizadas.
  • Falta de trazabilidad.
  • Riesgos para la confidencialidad.
  • Duplicación de esfuerzos.
  • Ausencia de controles de calidad.
  • Dependencia de cuentas personales.
  • Dificultades para compartir buenas prácticas.

Por esta razón, despachos y empresas deben avanzar desde el uso individual hacia una adopción corporativa y gobernada de la inteligencia artificial.

Esto implica definir qué herramientas están autorizadas, qué información puede usarse, quién es responsable de cada sistema, cómo deben revisarse los resultados y qué procedimientos existen para gestionar posibles incidencias.

La gobernanza permite convertir experiencias individuales y aisladas en una capacidad organizativa más homogénea, segura y escalable.

LegalTech, confidencialidad y seguridad de la información

Los abogados y departamentos legales trabajan habitualmente con información confidencial, datos personales, secretos empresariales, estrategias procesales y documentación sensible.

Introducir esta información en una herramienta sin conocer sus condiciones de uso puede generar riesgos importantes. Antes de utilizar un sistema de inteligencia artificial es necesario comprobar:

  • Si la información se almacena.
  • Durante cuánto tiempo se conserva.
  • Si puede utilizarse para entrenar modelos.
  • Dónde se encuentran los servidores.
  • Qué proveedores intervienen en el tratamiento.
  • Qué medidas de seguridad se aplican.
  • Si existe un contrato corporativo.
  • Qué políticas internas regulan su utilización.
  • Si el uso se ajusta a la normativa aplicable.

No todas las herramientas funcionan del mismo modo ni ofrecen las mismas garantías. Las organizaciones deben evaluar cada solución y establecer políticas internas claras.

La confianza del cliente ya no depende únicamente del conocimiento jurídico del abogado. También está relacionada con la forma en que protege la información y utiliza la tecnología.

El AI Act y la gobernanza de la inteligencia artificial

La adopción de inteligencia artificial también exige comprender el nuevo entorno regulatorio europeo.

El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act, establece un marco basado en niveles de riesgo y distribuye obligaciones entre los diferentes participantes del ecosistema de IA.

Para los despachos, asesorías jurídicas y empresas, su aplicación implica revisar qué sistemas de inteligencia artificial se utilizan, con qué finalidad, qué riesgos presentan y qué función desempeña la organización respecto a cada herramienta.

Entre las medidas que pueden adoptar las organizaciones se encuentran:

  • Crear un inventario de sistemas de IA.
  • Identificar y documentar los casos de uso.
  • Clasificar los sistemas según su nivel de riesgo.
  • Definir roles y responsabilidades.
  • Establecer políticas internas.
  • Formar a los profesionales.
  • Implantar mecanismos de supervisión humana.
  • Gestionar proveedores e incidencias.
  • Conservar evidencias sobre el cumplimiento.

Para profundizar en este ámbito, el Certificado Profesional en Cumplimiento del Reglamento Europeo de IA (AI Act) de The Valley permite conocer las implicaciones del Reglamento, evaluar riesgos y trasladar sus obligaciones a las decisiones y procesos de una organización.

Nuevos perfiles profesionales vinculados a LegalTech

La transformación del sector legal también está generando nuevas oportunidades profesionales.

Además de abogados especializados en Derecho digital, privacidad o inteligencia artificial, las organizaciones necesitan perfiles capaces de conectar conocimiento jurídico, tecnología, datos y operaciones.

Algunos de los perfiles vinculados al ecosistema LegalTech son:

  • Legal Operations Manager.
  • Legal Engineer.
  • Especialista en transformación jurídica.
  • Responsable de innovación legal.
  • Consultor de LegalTech.
  • Analista de datos jurídicos.
  • Responsable de gestión del conocimiento.
  • Especialista en automatización contractual.
  • Responsable de gobernanza de IA.
  • Especialista en cumplimiento del AI Act.

Estos profesionales pueden proceder del ámbito jurídico, tecnológico, operativo o empresarial. La clave está en desarrollar una visión multidisciplinar y comprender cómo interactúan las personas, los procesos, los datos, la regulación y la tecnología.

Cómo formarse en LegalTech y Legal Operations

Formarse en LegalTech no consiste únicamente en aprender a utilizar una herramienta. Los profesionales necesitan entender la transformación del sector, aprender a rediseñar procesos y adquirir criterios para seleccionar, implantar y gobernar tecnología.

Una formación completa debería abordar:

  • Innovación y transformación legal.
  • Gestión del cambio.
  • Diseño de servicios jurídicos.
  • Legal Operations.
  • Mejora de procesos.
  • Gestión de proveedores.
  • KPI y reporting jurídico.
  • Automatización documental.
  • Gestión contractual.
  • Inteligencia artificial aplicada al Derecho.
  • Gobernanza tecnológica.
  • Cumplimiento y gestión de riesgos.

El Programa Avanzado en Legal Tech & Legal Ops de The Valley está dirigido a profesionales que quieren liderar la modernización de la función jurídica combinando innovación tecnológica, eficiencia operativa y visión estratégica.

Esta formación permite comprender cómo se complementan la tecnología y la gestión operativa, cómo aplicar soluciones LegalTech a procesos concretos y cómo utilizar métricas para alinear la función legal con las necesidades de la organización.

Del asesor jurídico al socio estratégico

La principal conclusión de la masterclass impartida por Alejandro Touriño es que LegalTech no debe entenderse únicamente como una tendencia tecnológica. Representa una transformación del modelo de prestación de servicios jurídicos.

Los profesionales legales deberán trabajar con herramientas más avanzadas, equipos multidisciplinares y modelos operativos apoyados en procesos y datos. Al mismo tiempo, deberán preservar los principios que sostienen la profesión: rigor, confidencialidad, independencia, responsabilidad y criterio.

El objetivo no es convertir al abogado en un experto técnico ni automatizar todas sus tareas. Se trata de utilizar la tecnología para reducir el trabajo repetitivo, mejorar la calidad del servicio y dedicar más tiempo a las actividades en las que el juicio profesional aporta verdadero valor.

Ese es el principal cambio que están impulsando LegalTech, Legal Operations y la inteligencia artificial: el paso del asesor jurídico al socio estratégico.

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