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Innovar es verbo de acción

Por 17 noviembre, 2017 blog, The Place

Luis Pérez-Breva se conecta a nuestra llamada por Face Time desde su oficina en el Massachussets Institute of Technology (MIT) de Boston, Massachussets. Por la ventana de su despacho, la luz de noviembre confirma que su día acaba de empezar.

Junto a otros científicos, filósofos y pioneros, Luis Pérez-Breva es uno de nuestros invitados a participar en THINK, el ágora de The Place, un espacio de debate y diálogo que invita a pensar, cuestionar la realidad y dialogar con otros sobre la forma en que las tecnologías disruptivas -desde la Inteligencia Artificial (I.A.) hasta el Internet de las Cosas (IoT) o la realidad virtual y aumentada-, afectan a nuestra sociedad, el futuro del trabajo y nuestros modelos de ciudad y educación.

“Pensar nos distingue como humanos”, afirma Pérez-Breva, “es absolutamente crítico. En mis clases enseño muchas nociones que tienen que ver precisamente con el espíritu crítico, porque sólo cuando pensamos críticamente somos capaces ver cuando la realidad se muestra sesgada… o no confundir el acceso a los datos con el hecho de estar realmente informados, entre otras cosas”.

Autor de “Innovating – A Doer’s Manifesto for Starting from a Hunch, Prototyping Problems, Scaling Up, and Learning to Be Productively Wrong”, su manual para los amantes de la acción apuesta por sistematizar, mostrar un cómo, señalar un camino y acabar con el mito de que innovar es un misterio reservado a los que disponen de inversión.

Ante ellos, Pérez-Breva defiende el valor de la acción, la exploración y la convicción de que las grandes innovaciones fueron confirmadas como tales después de ser inventadas y compartidas, no antes: “Conozco a gente que tiene muchas ideas”, cuenta Luis desde el otro lado del océano, pero son pocos que las exploran. Si algo trato de mostrar con el libro es que innovar es un verbo que invita a la acción, un recurso al alcance de todos”.

Convencido de que la Inteligencia Artificial va a cambiar el mundo tal y como lo conocemos, su pasión por esta tecnología disruptiva está vinculada con la oportunidad que nos ofrece de crear un futuro nuevo: “Hoy, la mayoría de modelos con los que trabajamos están pensados con papel y lápiz, pero la Inteligencia Artificial nos permite poner en marcha nuevos modelos, no restrictivos”, apunta este ingeniero físico-químico, emprendedor y docente especializado en innovación.

Luis lo tiene claro: “Los espacios de pensamiento son connaturales al ser humanos. El ágora la fue, también los lugares en los que hoy debatimos. Pero, puestos a elegir, me gustaría que dejáramos de pensar en nuestro ombligo, dejáramos de discutir sobre si asistimos o no a una nueva revolución industrial y empezáramos a pensar en cómo vamos a construir el siguiente mundo”.

Autora: Belén Torregrosa, Consultora