Clasificación de algoritmos de Machine Learning: Todo lo que debes saber
Clasificación de algoritmos de Machine Learning: Todo lo que debes saber
- Algoritmos de aprendizaje supervisado
- Regresión lineal y logística
- Árboles de decisión y random forest
- Algoritmos de aprendizaje no supervisado
- Clustering (K-Means)
- Reducción de dimensionalidad (PCA)
- Aprendizaje por refuerzo (Reinforcement learning)
- ¿Cómo elegir el algoritmo correcto para tu dataset?
Los algoritmos de Machine Learning (ML) son métodos que aprenden patrones a partir de datos para predecir, clasificar y tomar mejores decisiones. Ahora bien, como cada familia aprende de forma distinta, conviene conocer la clasificación de algoritmos de Machine Learning para tener claro qué tipo de datos necesita, cómo se entrena y qué resultados produce.
Algoritmos de aprendizaje supervisado
El aprendizaje supervisado entrena un modelo con ejemplos en el que la respuesta correcta ya está indicada (datos claramente etiquetados). A partir de esa relación entre variables de entrada y una salida objetivo, el algoritmo aprende una regla para generalizar y predecir en datos nuevos.
Esto es importante en tareas cotidianas como detectar spam, estimar demanda, aprobar créditos o reconocer imágenes, porque permite medir el error comparando predicciones con la etiqueta real y ajustar el modelo.
Según el tipo de salida, puede dividirse en clasificación (categorías) y regresión (valores numéricos). Se entrena con un conjunto y se evalúa con otro para comprobar que generaliza. Hay modelos lineales, árboles, SVM, k-NN y redes neuronales.
Regresión lineal y logística
La regresión lineal busca una relación aproximadamente lineal entre variables para predecir un valor continuo, como precio, consumo o ventas. Además, durante el entrenamiento, ajusta pesos para minimizar una función de pérdida.
La regresión logística, aunque comparta nombre, se usa sobre todo para clasificación binaria: modela la probabilidad de un resultado (0/1) y transforma una combinación lineal mediante una sigmoide para obtener valores entre 0 y 1.
Ambas son importantes porque son rápidas, interpretables, sencillas, y sirven como base para entender evaluación, regularización y métricas.
Árboles de decisión y random forest
Un árbol de decisión es un método supervisado que crea reglas ‘si-entonces’ a partir de las características, dividiendo el conjunto de datos en nodos hasta llegar a una predicción.
Puede usarse para clasificación y regresión, y su principal fortaleza es que se interpreta como un diagrama de decisiones, lo que resulta muy útil a la hora de explicar por qué se tomó un resultado.
Random forest, por su parte, combina muchos árboles entrenados sobre submuestras (bootstrap) y, para predecir, promedia o vota entre ellos. El hecho de promediar hace que mejore notablemente la precisión y controle el sobreajuste típico de un único árbol. Además, al introducir aleatoriedad en variables y datos, reduce la varianza general.
Algoritmos de aprendizaje no supervisado
El aprendizaje no supervisado agrupa técnicas que trabajan con datos sin etiquetas. Es decir, el modelo no recibe la respuesta correcta, sino que busca estructuras y patrones por sí mismo.
Sirve para explorar conjuntos de datos cuando aún no se sabe qué variables explican el comportamiento, descubrir segmentos de usuarios, detectar anomalías o preparar información antes de un modelo supervisado.
En cuanto a su importancia, radica en que ayuda a encontrar relaciones ocultas y a resumir información compleja sin intervención manual, lo que acelera el análisis y la toma de decisiones, incluso en volúmenes grandes y cambiantes. Por eso se usa mucho en tareas de clustering, asociación y reducción de dimensionalidad. Además, dentro de ellas, existen algoritmos de diferentes tipos para distintos objetivos y formatos.
Clustering (K-Means)
El clustering busca agrupar puntos de datos por similitud sin necesidad de etiquetas. K-Means es uno de los métodos más usados: fija un número K de grupos, asigna cada muestra al centroide más cercano y recalcula esos centroides (las medias) hasta estabilizarse, intentando reducir la variación dentro de cada grupo (inercia).
Esto permite segmentar clientes, agrupar documentos por temas o comprimir colores en imágenes de forma fácil y rápida.
Reducción de dimensionalidad (PCA)
La reducción de dimensionalidad disminuye el número de variables sin perder la esencia del conjunto de datos. PCA (análisis de componentes principales) es una técnica lineal que proyecta los datos a un espacio de menor dimensión mediante una descomposición matemática (SVD), creando componentes ortogonales que explican la mayor parte de la varianza.
Es importante porque ayuda a visualizar datos complejos en 2D/3D, reducir ruido y acelerar modelos posteriores al trabajar con menos características. También se usa como paso previo para mejorar la eficiencia computacional.
Aprendizaje por refuerzo (Reinforcement learning)
El aprendizaje por refuerzo permite que un agente aprenda a actuar probando decisiones dentro de un entorno y recibiendo retroalimentación como recompensas o penalizaciones. En lugar de ejemplos etiquetados, busca una política que maximice la recompensa acumulada a lo largo del tiempo, incluso con efectos retrasados. Esto hace que encaje en problemas de decisión secuencial como los juegos, la robótica, el control industrial, la optimización de rutas o la asignación de recursos.
El reinforcement learning es importante porque obliga a equilibrar exploración y explotación: probar acciones nuevas y, al mismo tiempo, aprovechar las que ya funcionan.
También permite adaptar estrategias cuando el entorno cambia y solo se observa el resultado tras actuar. Con suficientes interacciones, el agente mejora sin reglas explícitas programadas por humanos.
¿Cómo elegir el algoritmo correcto para tu dataset?
Elegir bien entre algoritmos es básico para evitar problemas de clasificación en Machine Learning, pues esta decisión influye en aspectos tan importantes como la precisión, el tiempo de entrenamiento y la capacidad de generalizar a datos nuevos.
Si te equivocas, puedes tener que emplear varias semanas ajustando un modelo que nunca soluciona tu problema; por eso es importante que te fijes en aspectos como los siguientes para acertar.
- Objetivo del problema: Clasificación, regresión, clustering o recomendación.
- Disponibilidad de etiquetas: Si hay datos etiquetados, supervisado, y si no, explora no supervisado o reduce dimensionalidad.
- Tamaño del dataset: Con pocos ejemplos es mejor apostar por modelos simples. Si tienes un buen número de ellos, plantéate aplicar modelos más complejos o ensambles.
- Tipo de variables: Numéricas, texto o imágenes exigen preprocesado y algoritmos compatibles.
- Métrica y validación: Define métricas (accuracy, F1, RMSE) y usa validación cruzada o un set de prueba.
- Interpretabilidad: Si necesitas explicar decisiones, apuesta por modelos interpretables (lineales o árboles).
- Restricciones operativas: Latencia, memoria y coste determinan si conviene un modelo ligero o uno más pesado.
- Calidad del dato: Limpia faltantes, controla desequilibrios de clases y evita fugas de información.
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