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Metodologías Agile: disfrutando en la carrera del tiempo

Por 29 mayo, 2019 Sin comentarios
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En una época de inmediatez, el ahora se convierte en nuestro modo de vida: aprendemos, compramos, nos comunicamos y nos movemos con rapidez. Las compañías, sin embargo, continúan siendo estructuras en las que rigen principios de organización y prudencia que no siempre son ágiles. Seguro que todos hemos vivido en letargo algún cambio, hemos hibernado durante algunas cuantas reorganizaciones, hemos esperado inquietos nuevos organigramas, eternos planes estratégicos, compras, fusiones y mil situaciones parecidas que nos introducían en ese ritmo de “mejor dejarlo como está para no romper nada”.

La transformación digital ha cambiado este contexto de trabajo, los doer de este mundo estamos de enhorabuena. ¡Bienvenidos a la época de la acción, de la agilidad, de los proyectos lean y de alinear personas y propósitos!  

La agilidad es un marco de trabajo que permite acometer proyectos complejos y de alto valor añadido, en periodos cortos de tiempo, pero además, mejora la satisfacción del cliente, del empleado e incrementa la rentabilidad. Cuando trabajamos en agile ajustamos la expectativa real del cliente, en cada sprint acercamos lo esperado a lo obtenido. Sin embargo, en proyectos en cascada, la expectativa va cambiando al ritmo del negocio, pero el entregable se queda en la versión uno, por lo que ¡oh decepción! Al final no obtenemos lo que esperamos.

Con la metodología agile formamos equipos multidisciplinares, favoreciendo su aprendizaje y empoderándoles para que tomen decisiones, lo que mejora su motivación y compromiso. Este formato de liderazgo colaborativo acorta los plazos de entrega y favorece el desarrollo profesional. Además, obtenemos entregables más adecuados a las necesidades, más baratos y en menos tiempo, es decir, más rentables.

Pero, si hemos encontrado el secreto del éxito, ¿por qué es tan difícil ponerlo en marcha? ¿Por qué solamente unos pocos han logrado implantarlo parcialmente? La respuesta está en las dos creencias limitantes que más lastran a los profesionales de hoy: miedo al error y obsesión por el producto terminado. Nuestra oportunidad como compañías es poner en valor el aprendizaje posterior a un error, para que asegure el éxito futuro, fomente la creatividad e impulse la iniciativa personal.

Tenemos el enorme reto de implantar culturas de mejora continua que persigan cada día una mejor versión de nosotros mismos.  ¿Te apuntas al sprint?

Raquel García Pastor

Chief People Officer